De la unión de mis dos grandes pasiones nació el yoga aéreo, una práctica que combina la consciencia y fluidez del yoga vinyasa con el juego, la fuerza y el soporte del columpio aéreo. Cada clase es una oportunidad para respirar profundo, habitar el cuerpo y descubrir nuevas posibilidades.
El columpio nos sostiene, nos reta y nos invita a salir de la zona de confort, encontrando un nuevo hogar en el aire. Integro también movimiento intuitivo y técnicas somáticas, recursos que nos ayudan a escuchar al cuerpo desde la sensibilidad, liberar tensiones, liberar patrones y reconectar con el presente.
Siento cada clase como un puente hacia el interior, una oportunidad de sentirnos, abrazarnos y estar presentes, de abrir y explorar posibilidades y todo esto llevado al día a día dentro y fuera del columpio es muy bonito.